Gracias por visitar mi blog! Aquí encontraréis todos los relatos que últimamente he escrito. Espero que os gusten. Los hay autobiográficos, anecdóticos, ficticios y humorísticos... Todos y cada uno de ellos ya forman parte de mi mundo, real o no. Bienvenidos.

19 mar 2012

EL DIVORCIO -2

 
Siempre me ha encantado organizar las tareas. Busco un título (el fin que se persigue), los pasos a seguir (para alcanzar ese fin), la fecha en que debo hacerlo (un cronograma) y las personas involucradas en ese proyecto. Y esto lo hago para cualquier tipo de tarea, ya sea la más insignificante: La lista de faenas de la señora que viene a limpiar, domiciliar un pago o buscar un seguro de coche más económico. Y las más importantes como organizar una fiesta de cumpleaños, una cena de amigos, vender la casa,…Cualquiera. 

A mi marido le tengo como mano de derecha, es a él, a quién le encargo parte del trabajo, pero por supuesto bajo mi supervisión. El acata, seguro que la orden está bien dada, y su trabajo se adaptará a toda una cadena de otras tareas, para que al final, logremos aquello que nos hemos propuesto alcanzar. Me encanta escribirlo: en un papel limpio, con buena letra, con flechas, utilizando paréntesis y hasta asteriscos, que abajo informan más detalladamente...

Hace unos meses, nos metimos en una tarea gorda. A mi marido, que nunca ha sido muy organizado le he eximido de parte de ellas y  yo sólo se le voy enseñando lo que voy haciendo para que me dé su visto bueno. Cuán más complicada es la tarea, más rápida y eficaz la quiero llevar a cabo.  

Sin embargo esta me está costando por su complejidad… y por un no sé qué que tengo en el estómago. He logrado hacer una hoja Excel de todos los ingresos y gastos del año pasado, facturas, domiciliaciones, gastos con las tarjetas, he dividido todos esos gastos en ropa, alimentos, ocio… También he diseñado una página en la que se ven los gastos de la casa del pueblo, ¡sí!, esa que queríamos amueblar de forma rústica, pero a la vez práctica para que vinieran los amigos y la familia. ¡Ah!  y un calendario horrible señalando los fines de semana y festivos en rosa, amarillo y verde. 

Me está trayendo de cabeza el maldito calendario.  ¡Con lo que me gustaban a mí! Señalar los cumpleaños de nuestras familias y amigos, los viajes que hacíamos, la hora de las consultas al médico, las cenas de Karate, las de empresas, las familiares, las vacaciones de sky, las de Garrucha, y sobre todo aquellas vacaciones al extranjero los dos sólo. Las últimas: Nueva York, Turquía, Argentina, Marruecos… el próximo viaje era a Berlín… Este creo que no vamos a poder hacerlo…

Esta tarea de la que te hablo, es realmente agridulce: Hay que conseguir el certificado de Matrimonio. Y yo que no me quería casar… Javi me convenció…. era demasiado tradicionalmente para mí, no quería ser una novia más, además me enfadé con Javi porque me lo pidió en un restaurante en el que él ya había estado y a mí no me gustó porque hubiera preferido en uno nuevo para los dos, por hacerlo especial… “pelea de enamorados…. “Como se suele decir. Ahora cuando veo la alianza recuerdo ese día perfectamente, y sé que jamás se olvidará, fue el 12 de Junio de 2004.
 Como suelo decir a los amigos que van  a casarse, es una de las pocas ocasiones, si no la única, en que las familias y todos los amigos importantes, tantos suyos como míos, se juntaron dentro de cuatro paredes sólo y exclusivamente por nosotros, y al cabo de cierto tiempo, los veíais relacionarse unos con otros, de distintas ciudades, de distintos países, con diferente idioma o no… y fue maravilloso, no paramos de sonreír… Las fotos, cuando las veo, siguen siendo preciosas.  

Bueno, que me pierdo, también tengo que conseguir el certificado de nacimiento de mis hijos. En cuando lo oigo, mi cabeza vuela al 2 de diciembre del 2006, cuando dimos a luz a nuestra primera hija Candela. Fue el día más maravilloso de mi vida. El parto fue la experiencia más impactante de las que he tenido, y los momentos en que más cerca me he sentido de Javi. Ese día fue absolutamente perfecto. Cuando nació Guille, ya sabíamos lo que pasaría, pero en el transcurso del parto, hubo cierta complicación, que me hizo decidir que la vida de mi hijo era más importante que la mía propia. No fue nada grave, ni tenía que plantearme esa decisión, pero inconscientemente la tomé, y supe que yo jamás volvería a ser la misma. La incertidumbre no duró mucho; un ginecólogo cubano y medio loco, en medio de bromas, me dijo que todo iba bien. El 21 de noviembre del 2008 pasó a convertirse en otro de los días más importantes de mi vida, de nuestras vidas.

Ahora, ya están las hojas excel hechas, me ha dado tiempo hasta a maquearlas y ponerles un bonito formato. Tengo en mis  manos los certificados de matrimonio y nacimiento…. Y es cuando descubro que desde el principio he olvidado el fin de porqué tengo todo estos papeles. Y los veo, los miro, y son sólo trozos amarillos de papel frío, que con letra desaliñada mencionan nombres de personas, fechas, tomos y párrafos, pero no hablan de nosotros como personas, como marido y mujer, como familia, ni cómo se formó y lo que pasó, ni de las noches y cartas de amor, ni de los hermanos bordini, ni de los trayectos en coche cantando, ni de la caída de los dientes de Candela, ni sus juegos imaginarios, ni las manía de Guillermo y sus charlas indescifrables, ni de la niña muerta en el agua, ni la maki, ni los globos de elio, ni de la piedras rotas, ni de las clases de parto, ni de los baños de los niños…

Además de esos papeles, tengo otro nuevo: CONVENIO REGULADOR DE DIVORCIO. Y me doy cuenta de lo contradictoria que es la vida, y lo poco que duran las ilusiones y proyectos cuando no se cuidan y se miman. Esta tarea que me pusieron hace un par de meses, no es una tarea de las mías, es una sentencia, es un castigo. Es como un círculo que no se ha cerrado sino es con un final. 

Ya no hay un viaje familiar, ni una fecha que recordar, ya no hay buenos días los cuatro en la cama, ni un abrazo de familia. Ya no hay unas buenas noches en el lado derecho de la cama, ni una lavadora llena a rebosar. Hay muchos cajones vacíos y perchas solitarias, que se dan unas a otras haciendo mucho ruido. No hay suficientes libros que ocupen tantas baldas vacías, ni hay peso que desequilibre mi escalera y la pasta de dientes me dura más de lo normal.  Doy más vueltas en la cama que de costumbre, porque nunca logro enlazar mis piernas a las suyas y la almohada no es tan caliente como su espalda. Últimamente hace mucho frío, y no hay suficientes mantas en el sofá.  Ahora los fines de semana son más largos pero somos tres, y en el peor de los casos, solitarios.

Es ridículo poner un título a esta dichosa tarea, o añadir flechas o incluir asteriscos, por mucho énfasis que ponga, no hace más que recordarme que tendríamos que habernos puesto las mismas tareas en cada día de nuestras vidas:  
  • Poner todo nuestro alma en cada minuto de nuestra vida compartida
  • Valorarnos como si fuéramos un tesoro que se pueda perder
  • Dejar un mensaje de amor en la “caja de deseos” de vez en cuando
  • Saber que nada no es para siempre, si no pones tu vida en ello