Gracias por visitar mi blog! Aquí encontraréis todos los relatos que últimamente he escrito. Espero que os gusten. Los hay autobiográficos, anecdóticos, ficticios y humorísticos... Todos y cada uno de ellos ya forman parte de mi mundo, real o no. Bienvenidos.

17 ene 2013

LA FAMILIA DE JULIO



-No me mires así, Julio. Tú en mi lugar estarías haciendo lo mismo.

-¿Qué te crees? ¿Qué no lo sé? ¿Que  no estarías rebuscando entre mis cosas a ver si hay algo de valor? las joyas de mamá, algo de dinero guardado entre mis bragas, mis sostenes…

-Ha sido cuestión de tiempo. De tiempo y de mala suerte. Que tú te hayas muerto el primero. Y espera a que vengan los otros; Paquita se pondrá a llorar a moco tendido (como siempre) Carlos aparecerá trajeado con la oxigenada de tu cuñada… Espero que al menos venga sobria, aunque no sé lo que es peor…

-Permiso. El abogado del señor llegará en un par de horas.

-¿Del señor? ¿Le llamabas así? Por Dios… quién se pensaba que era…

-No, no… solo que…

-¡No me digas más! Conozco a las mujeres como tú, las de tu país, venís aquí, sin nada que llevaros a la boca, pero habláis así…, con esa dulzura… tan melosas… y al final os hacéis con todo, la casa, la pensión… TODO. ¿O me equivoco? Pero con mi hermano te ha salido el tiro por la culata… La ha estirado antes de tiempo…

-No es así, Julio… quiero decir, El señor Julio…

-¡No me vengas con lloros! Me apostaría cualquier cosa a que todo lo guardaba en casa. En una caja fuerte o vete tú a saber dónde… Mi hermano no se fiaba de los bancos.  ¿Pero cómo es que no hay nada de valor en su dormitorio? ¡Dímelo! o soy capaz de llamar a la policía, seguro que ni tienes los papeles en regla.

-Sí que los tengo. Pero yo…

-Y dale con las lagrimitas… Deja que te diga una cosa: O me dices donde tenía mi hermano guardado el dinero, o te juro que te denuncio por robo…

-Adela, hermana, qué desgracia, qué desgracia, no he parado de llorar desde que me ha llamado la chica esta mañana. ¡Nuestro hermano, nuestro pobre hermano, y tan joven él…!

-Hola Paqui. Suénate la nariz, y ven, anda, ayúdame a mover este armario. Hay que rastrear cada esquina de esta casa… aunque nos tengamos que quedar el día entero.  

-¡Esto pesa como un demonio, Adela!...Ay, ¡Ni en la peluquería me lo he podido quitar de la cabeza! Se lo he contado a la que me peina, que es la dueña y me llevo muy bien con ella, y eso me decía, que hoy en día, a la edad de Julito, aún se es joven… Qué pena, qué pena…

- Nada. Vamos al salón. Retiremos el aparador.

-Pues Nines, la peluquera, es viuda. Se le murió el marido con 60 años. Ya ves… joven, también. Ay, Adelita, dime que está con Madre, dímelo… Qué pena, madre mía, qué pena… y ¡tan joven! Aquí tampoco hay nada… Movamos la estantería, quizás detrás…

- Tira de la esquina. ¡No, Paqui! hacia mí, empuja hacia mí la maldita estantería. Están a punto de venir Carlos y la zorra de su mujer. Tenemos que ser más rápidas. ¡Azucena!, ¡Azucena! Ayúdanos a mover este mueble.

-Señoras, el abogado dijo que no…

-¡Déjate de abogado! ese picapleitos viene también a ver si puede arramplar con algo… ¡Azucena! Dime de una vez por todas ¡dónde guardaba el dinero mi hermano! Pero no dejes de empujar, estúpida… ¡Dios!... Paqui, coño, tú tampoco. Oye, ¿no te diría a ti, alguna vez, algo de una caja fuerte?

-Si es que la vida es así, Adela, un día estás aquí y mañana no lo estás… ¡Con lo joven que era! Azucena, en tu cultura ¿creéis en la vida después de la muerte?

-Julio…, el Señor Julio,…. Yo…

-Es la última vez que te pregunto por la caja fuerte, Azucena, ¿Dónde cojones está?

-La chica de mi vecina es de donde tú, de por ahí de Latinoamérica, y creen en el más allá, y piensan que les espera una vida mejor después de la muerte… Seguro que Julito se encontrará allí con Madre, y le hará torrijas, como cuando éramos pequeños, ¡Cómo le gustaban las torrijas a Julito! ¿A que sí, Adela?

-Los que faltaban. Ya están aquí, joder…

-Adela, Paqui, ¡cuánto tiempo! Es una pena que nos veamos en estas circunstancias…

-Cuñadas, mi más sentido pésame. ¡Qué lástima!... No sé cómo se lo voy a decir a los chicos. ¡Querían tanto a su tío! Ojo, y Julio a ellos. Lógico… Eran sus sobrinos, SUS- Ú-NI-COS- SO-BRI-NOS. Los quería como si fueran hijos suyos.

-Bueno, ya no os preocupéis por nada. Ya he llegado. A ver hermanitas, ¿Habéis dado con la caja fuerte?

-Entonces ¿sí que hay una caja fuerte?
-No.
-Sí.
-No.
-Sí, ¡lo acabas de decir!

-Sí. Claro que hay una caja fuerte. Yo era su hermano mayor, confiaba en mí. Bueno… Es mejor que os vayáis a la cocina con Azucena. ¡Dios, esa mujer no deja de lloriquear! Id con ella y preparad café. Ya os he dicho que no os preocupéis por nada, que ya he llegado y que me encargo yo de todo. Pili y yo encontraremos la caja fuerte, y cuando la abramos, repartiremos lo que haya, y punto. Como buenos hermanos... Si es que no ha dejado instrucciones precisas de cómo quería que se repartieran sus bienes. Como bien ha dicho Pili…. Adoraba a nuestros hijos. No me extrañaría nada que… en fin, éramos los únicos de la familia con los que tenía contacto…

-No me vengas de hermano mayor, ni me mandes a la cocina como cuando vivíamos todos en casa de Madre. Tú apenas tenías contacto con Julio. Y ni loca, te dejaría a ti ni a la borracha de tu mujer a solas buscando la caja fuerte. Propongo…

-¡Tú no propones nada! Y no te consiento que me insultes. Y tú, Paqui, deja de rebuscar en esos cajones, Carlos ya ha dicho que hay una caja fuerte, así que todo lo que haya de valor, estará en la puñetera caja. ¿Qué te has metido en el bolso? ¡Carlos! Paqui se ha metido algo en el bolso…

-¡No busco nada de valor! Bueno, sí, sí que lo busco… pero de valor sentimental. Quiero alguna foto de mi hermano. Sólo me he guardado esta foto de Julito. De cuando era pequeño. Mirad ¡qué mono era…! con sus hoyuelos, tan morenito y regordete… ¡Qué pena, qué pena! ¡Con lo joven que era!

-¿Una foto de cuando era pequeño? Déjame ver… Es… es imposible, Ninguno de nosotros tenemos fotos de pequeños. Madre no tuvo en su vida una cámara de fotos y menos a color como ésta...  Mira Adela… El caso… es que se le parece tanto… se parece tanto a Julio…

-¡Tú lo que te has guardado es el marco! Mira la mosquita muerta… Pero, ¿pero no ves que es de alpaca, tonta?

-¡Pili, déjame en paz! ¡Es de plata! ¿A qué sí, Adela?... ¿Adela? ¿Carlos? ¿Pero qué os pasa? ¿Por qué miráis la foto así, de esa manera?

-Señoras, señor… El abogado ha llegado. Quiere hablar con todos nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario