-No
me mires así, Julio. Tú en mi lugar estarías haciendo lo mismo.
-¿Qué
te crees? ¿Qué no lo sé? ¿Que no
estarías rebuscando entre mis cosas a ver si hay algo de valor? las joyas de
mamá, algo de dinero guardado entre mis bragas, mis sostenes…
-Ha
sido cuestión de tiempo. De tiempo y de mala suerte. Que tú te hayas muerto el
primero. Y espera a que vengan los otros; Paquita se pondrá a llorar a moco
tendido (como siempre) Carlos aparecerá trajeado con la oxigenada de tu cuñada…
Espero que al menos venga sobria, aunque no sé lo que es peor…
-Permiso.
El abogado del señor llegará en un par de horas.
-¿Del
señor? ¿Le llamabas así? Por Dios… quién se pensaba que era…
-No,
no… solo que…
-¡No
me digas más! Conozco a las mujeres como tú, las de tu país, venís aquí, sin
nada que llevaros a la boca, pero habláis así…, con esa dulzura… tan melosas… y
al final os hacéis con todo, la casa, la pensión… TODO. ¿O me equivoco? Pero
con mi hermano te ha salido el tiro por la culata… La ha estirado antes de tiempo…
-No
es así, Julio… quiero decir, El señor Julio…
-¡No
me vengas con lloros! Me apostaría cualquier cosa a que todo lo guardaba en
casa. En una caja fuerte o vete tú a saber dónde… Mi hermano no se fiaba de los
bancos. ¿Pero cómo es que no hay nada de
valor en su dormitorio? ¡Dímelo! o soy capaz de llamar a la policía, seguro que
ni tienes los papeles en regla.
-Sí
que los tengo. Pero yo…
-Y
dale con las lagrimitas… Deja que te diga una cosa: O me dices donde tenía mi
hermano guardado el dinero, o te juro que te denuncio por robo…
-Adela,
hermana, qué desgracia, qué desgracia, no he parado de llorar desde que me ha
llamado la chica esta mañana. ¡Nuestro hermano, nuestro pobre hermano, y tan
joven él…!
-Hola
Paqui. Suénate la nariz, y ven, anda, ayúdame a mover este armario. Hay que
rastrear cada esquina de esta casa… aunque nos tengamos que quedar el día
entero.
-¡Esto
pesa como un demonio, Adela!...Ay, ¡Ni en la peluquería me lo he podido quitar
de la cabeza! Se lo he contado a la que me peina, que es la dueña y me llevo
muy bien con ella, y eso me decía, que hoy en día, a la edad de Julito, aún se
es joven… Qué pena, qué pena…
-
Nada. Vamos al salón. Retiremos el aparador.
-Pues
Nines, la peluquera, es viuda. Se le murió el marido con 60 años. Ya ves…
joven, también. Ay, Adelita, dime que está con Madre, dímelo… Qué pena, madre
mía, qué pena… y ¡tan joven! Aquí tampoco hay nada… Movamos la estantería,
quizás detrás…
-
Tira de la esquina. ¡No, Paqui! hacia mí, empuja hacia mí la maldita estantería.
Están a punto de venir Carlos y la zorra de su mujer. Tenemos que ser más
rápidas. ¡Azucena!, ¡Azucena! Ayúdanos a mover este mueble.
-Señoras,
el abogado dijo que no…
-¡Déjate
de abogado! ese picapleitos viene también
a ver si puede arramplar con algo… ¡Azucena! Dime de una vez por todas ¡dónde
guardaba el dinero mi hermano! Pero no dejes de empujar, estúpida… ¡Dios!... Paqui,
coño, tú tampoco. Oye, ¿no te diría a ti, alguna vez, algo de una caja fuerte?
-Si
es que la vida es así, Adela, un día estás aquí y mañana no lo estás… ¡Con lo
joven que era! Azucena, en tu cultura ¿creéis en la vida después de la muerte?
-Julio…,
el Señor Julio,…. Yo…
-Es
la última vez que te pregunto por la caja fuerte, Azucena, ¿Dónde cojones está?
-La
chica de mi vecina es de donde tú, de por ahí de Latinoamérica, y creen en el
más allá, y piensan que les espera una vida mejor después de la muerte… Seguro
que Julito se encontrará allí con Madre, y le hará torrijas, como cuando éramos
pequeños, ¡Cómo le gustaban las torrijas a Julito! ¿A que sí, Adela?
-Los
que faltaban. Ya están aquí, joder…
-Adela,
Paqui, ¡cuánto tiempo! Es una pena que nos veamos en estas circunstancias…
-Cuñadas,
mi más sentido pésame. ¡Qué lástima!... No sé cómo se lo voy a decir a los
chicos. ¡Querían tanto a su tío! Ojo, y Julio a ellos. Lógico… Eran sus
sobrinos, SUS- Ú-NI-COS- SO-BRI-NOS. Los quería como si fueran hijos suyos.
-Bueno,
ya no os preocupéis por nada. Ya he llegado. A ver hermanitas, ¿Habéis dado con
la caja fuerte?
-Entonces
¿sí que hay una caja fuerte?
-No.
-Sí.
-No.
-Sí,
¡lo acabas de decir!
-Sí.
Claro que hay una caja fuerte. Yo era su hermano mayor, confiaba en mí. Bueno… Es
mejor que os vayáis a la cocina con Azucena. ¡Dios, esa mujer no deja de
lloriquear! Id con ella y preparad café. Ya os he dicho que no os preocupéis
por nada, que ya he llegado y que me encargo yo de todo. Pili y yo encontraremos
la caja fuerte, y cuando la abramos, repartiremos lo que haya, y punto. Como
buenos hermanos... Si es que no ha dejado instrucciones precisas de cómo quería
que se repartieran sus bienes. Como bien ha dicho Pili…. Adoraba a nuestros
hijos. No me extrañaría nada que… en fin, éramos los únicos de la familia con
los que tenía contacto…
-No
me vengas de hermano mayor, ni me mandes a la cocina como cuando vivíamos todos
en casa de Madre. Tú apenas tenías contacto con Julio. Y ni loca, te dejaría a
ti ni a la borracha de tu mujer a solas buscando la caja fuerte. Propongo…
-¡Tú
no propones nada! Y no te consiento que me insultes. Y tú, Paqui, deja de
rebuscar en esos cajones, Carlos ya ha dicho que hay una caja fuerte, así que
todo lo que haya de valor, estará en la puñetera caja. ¿Qué te has metido en el
bolso? ¡Carlos! Paqui se ha metido algo en el bolso…
-¡No
busco nada de valor! Bueno, sí, sí que lo busco… pero de valor sentimental.
Quiero alguna foto de mi hermano. Sólo me he guardado esta foto de Julito. De
cuando era pequeño. Mirad ¡qué mono era…! con sus hoyuelos, tan morenito y
regordete… ¡Qué pena, qué pena! ¡Con lo joven que era!
-¿Una
foto de cuando era pequeño? Déjame ver… Es… es imposible, Ninguno de nosotros
tenemos fotos de pequeños. Madre no tuvo en su vida una cámara de fotos y menos
a color como ésta... Mira Adela… El caso…
es que se le parece tanto… se parece tanto a Julio…
-¡Tú
lo que te has guardado es el marco! Mira la mosquita muerta… Pero, ¿pero no ves
que es de alpaca, tonta?
-¡Pili,
déjame en paz! ¡Es de plata! ¿A qué sí, Adela?... ¿Adela? ¿Carlos? ¿Pero qué os
pasa? ¿Por qué miráis la foto así, de esa manera?
-Señoras,
señor… El abogado ha llegado. Quiere hablar con todos nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario