Gracias por visitar mi blog! Aquí encontraréis todos los relatos que últimamente he escrito. Espero que os gusten. Los hay autobiográficos, anecdóticos, ficticios y humorísticos... Todos y cada uno de ellos ya forman parte de mi mundo, real o no. Bienvenidos.

2 mar 2011

LO QUE IMPORTA



Siempre recordaré la mañana del 6 de Abril de 2009. Me disponía a desayunar y encendí la televisión. Yo estaba en Madrid visitando a mis padres. Hacía dos días me había presentado en casa por sorpresa para comunicarles que por fin, después de ocho años, me habían concedido una plaza como profesor adjunto en la Universidad. Cuando mis padres comenzaron a llorar, no sabía si era de pena, porque su único hijo seguiría viviendo en Italia o de felicidad, porque ya nos les volvería a pedir más dinero.
Cuando me licencié, Antonio, el catedrático de Literatura Clásica, que me llevaba la tesina me propuso que me quedara en la Universidad como becario. Continuamente salían plazas de profesor adjunto, y con mi expediente académico, no sería difícil acceder a alguna de ellas. Acepté pensando que lo conseguiría rápidamente, pero la burocracia italiana y el tráfico de influencias se encargaron que minar mis esperanzas curso tras curso. Los años pasaron rápidamente y aunque vivía pendiente de esa plaza, viví intensamente cada día, viajé por toda Italia, conocí a muchas personas, entre ellas a Gloria, con la que me comprometí al poco tiempo y mis dos mejores amigos, Salvatore y PierPaulo. Me apasionaba dar clases y de igual forma, L´Aquila, la ciudad, al lado de los Apeninos, que me acogió como a uno más de sus habitantes. Tan sólo me faltaba esa plaza para ser feliz por completo.

Sin embargo, nada en este vida dura y menos cuando quien decide es la Naturaleza. Mientras quitaba el envoltorio a una magdalena, en los informativos de la mañana, un gran titular de última hora rezaba en la pantalla de mis padres: TERREMOTO EN L´AQUILA DE 6,7 GRADOS EN LA ESCALA DE RICHTER. El Epicentro se localizaba en el mismo centro de ciudad. Yo no podía creer lo que estaba leyendo, mientras oía a los presentadores hablar del próximo partido que enfrentaría al Real Madrid y al Barcelona. Quería saber más, se me agolpaban decenas de preguntas y pensé en mi casa, en mis libros, mis colección de jarras, de Cedes, mi moto… Los presentadores volvieron a la noticia del terremoto, decían que un setenta por ciento de los edificios históricos estaban destruidos, empecé a sudar, pensé en qué habría sido de la Catedral, de las Iglesias Aquilanas, únicas en el mundo por su peculiar arquitectura, en mi Plaza favorita, la de los noventa y nueve caños, en el ayuntamiento del Siglo XII, en la Universidad.

En ese mismo instante,  salían imágenes, cedidas por la Rai Uno, grabadas a vista de pájaro de la ciudad o lo que quedaba en ella. No daba crédito a lo que veía, no podía reconocer aquella ciudad que durante mis últimos 10 años había sido la mía, me parecía ver una imagen de cualquier parte de Afganistán o Irák. Todo estaba lleno de escombros, las fachadas que quedaban en pie, rotas, resquebrajadas, y las calles o lo que parecían calles, llenas de piedras, polvo, humo y fuegos surgidos de la nada, días tarde me dijeron que el olor a gas era insoportable. Salió una imagen de la facultad donde daba clases, la lustrosa cúpula que había admirado tantas veces, se había venido abajo. Mi cabeza empezó a maquinar si todavía tendría validez mi pre-contrato como profesor adjunto, y de tenerlo ¿Dónde lo había guardado? ¿dónde daría clases ahora que no existía la facultad?

Antes de poder arrepentirme de este pensamiento, escuché que el informe provisional de muertos alcanzaba ya los 300, que más de 1500 personas se encontraban desaparecidas y 40000 habían perdido sus casas.
Se me heló la sangre y por un momento el corazón, me faltaba el aire y empecé a sudar por cada poro de mi piel. Me desperté en el sofá, mis padres estaban a mi lado asustados. Pasamos todo el día enganchados a los teléfonos e internet. Las líneas se habían caído y nos costó mucho tiempo el establecer contacto con alguien de L´Aquila.

A las 6 de la tarde por fin di con Gloria. Estaba viva, también Salvatore y PierPaulo. Antonio me llamó para comunicarme que el terremoto se había cebado en la residencia de estudiantes, que había sido horrible, una catástrofe sin límites. Al día siguiente cogí el primer avión a Italia y luego alquilé un coche destino a L´Aquila. Llegué a mi casa o donde la dejé hace una semana. Estaba totalmente destruida, apenas pude recuperar mis cosas. Todos mis libros, papeles, apuntes, estaban desperdigados entre los escombros.... Me di la vuelta y mientras me alejaba, di gracias otra vez por haberme salvado de una muerte segura y decidí centrarme en lo importante, había que retirar muchas piedras.

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