Abro la puerta de mi casa y allí
plantado está Félix. Lleva el traje arrugado y el pelo despeinado. A modo de
bandolera le cuelga una bolsa de deporte pasada de moda. La cremallera está
abierta y le sobresale lo que parece la manga de una camisa. Tiene la cara
hinchada y los ojos rojos y llorosos. Está espantoso.
-Eva, he dejado a mi mujer- dice mientras se sorbe los mocos.
Me quedo estupefacta y sin saber muy
bien qué decir o hacer le digo:
-Pasa, no te quedes en la puerta.
Siéntate. Me cambio en un segundo y ahora hablamos. No tardo nada, tú,
tranquilo.
Cierro tras de mí la puerta de mi
dormitorio. Apoyo la espalda y me voy escurriendo hasta quedarme sentada en el
suelo. Mi cabeza va a mil por horas. Veo la cama de matrimonio, mi escritorio,
las estanterías con mis libros. La puerta del baño está abierta. Puedo ver mi
cesta con las pinturas y los cepillos. Todos mis perfumes y la colección de
cajitas con mis anillos y pulseras. El armario donde guardo mis anticonceptivos,
los tampax, la cera depilatoria y mi
pintauñas. Sobre el lavabo, mi taza de Dublín y dentro mi cepillo de dientes
con la pasta.
Ya
está, ya la he dejado… bueno, dejar, dejar… ¡Maldita Elena! ¿Pues no me dice
que se ha enamorado de otra persona y que sabe que yo tengo un lío desde hace
tiempo y que me da vía libre…? pero claro, que ella se queda con la casa y los
niños. Lo tenía todo bien pensado. Antes de irme, me ha dado la tarjeta de un
abogado y escrito a mano, la fecha y hora de la cita. Dios mío, qué trago. Ha
sido horrible. He perdido la cabeza. La he agarrado por los hombros, la he
empujado, la he amenazado, no ha querido decirme quién es él. ¡Será mentirosa!
¡A saber desde cuando lleva engañándome! Luego ella me ha tirado la bolsa con
la ropa y me ha chillado que me largara.
Ahí ya no he podido más: me he arrodillado, he suplicado, he llorado, he
intentado besarla, abrazarla, la he
rogado que no me echara… “Ya es tarde” me ha dicho. Y no sé cómo, ya me
encontraba en el descansillo del portal.
-Eva, cariño, me sirvo una copa. La necesito.
-Sí, claro, yo salgo ahora.
Puedo ver como mi cuarto se
transforma: La cama la tendré que compartir (tengo que elegir el mejor sitio,
yo creo que el que está al lado de la ventana…
o mejor el que está al lado del baño, joder… me gustan los dos…). Tendré
que vaciar un par de cajones de mi escritorio, ¡AH! Y esconder mi diario. Los
libros se quedan donde están, no puedo prescindir de ninguno. Ahí sí que no
puedo hacer sitio. Y el baño, joder, tengo que dejar claro que hay unas normas
de limpieza, si va a estar aquí por un tiempo… tendrá que acatarlas y
colaborar, esto no va a ser como cuando viene los viernes, aunque por otra parte,
casi prefiero encargarme yo sola de la limpieza y que él no ande tocando mis
cosas…
Esta es
la segunda copa que me tomo. Estoy seco.
Vaya, qué pocos hielos hay. Rellenaré la cubitera más tarde. ¡Pobre Eva!
parecía sorprendida, yo diría que hasta emocionada. A punto de llorar. Seguro
que se está poniendo guapa para mí… En fin, las cosas vienen como vienen y
ahora tengo que comenzar una nueva vida. Este piso es pequeño para los dos,
pero no me queda otra. Con lo que tendré que pasar de pensión a Elena, no podré
permitirme muchos lujos y menos cambiar de casa a una más grande. No importa,
aquí estaremos bien. Lo peor… cuando vengan los niños los fines de semana que
me toquen. Estaremos un poco estrechos, pero será hasta divertido.
-Eva,
¿tienes por ahí un cenicero?
-En el mueble bar, pero es decorativo, ya sabes
que en mi casa no se fuma…
¿Cuánto tiempo se quedará? Espero
que no mucho, este apartamento es muy pequeño, tendrá que alquilarse algo y que
esté cerca de sus dos hijos… Todos estos años esperando este momento y ahora…
Al principio discutíamos mucho porque yo quería que se separara, pero según él,
había que esperar el momento apropiado; momento que nunca llegaba. Yo perdí la
esperanza y dejamos de discutir, poco a poco dejamos de hablar de un futuro en
común, yo lo asumí, y él parecía feliz con mi decisión. Se diría que estaba a
gusto tal y como estaban las cosas.
Yo
también lo estaba, sin embargo los últimos meses han sido monótonos, la rutina
se ha acomodado entre nosotros y yo he empezado a salir con otros hombres. Yo
intuía que el fin estaba cercano… Y de la noche a la mañana, viene y me dice que
ha dejado a su mujer.
Me voy
a fumar un pitillo. A Eva no le importará que fume aquí, después de la que he
hecho por ella, por nosotros… La tele de
plasma es de pocas pulgadas, pero al menos tiene el Marca TV y el Tele deporte.
Perfecto. El sofá comodísimo, como siempre. Me traeré mi terrario. Elena
siempre lo odió. Lo pondré ahí, donde los Cd´s y el equipo de música. También
me traeré la cinta de correr. Haré deporte aquí en casa y así me quito el gasto
del gimnasio, hay que prescindir de gastos innecesarios. Además… ahora que no
estaré tanto tiempo con los niños, podría retomar el aeromodelismo. Las
maquetas las podría poner en la librería del dormitorio. Seguro que a Eva le
encantan.
Nunca pensé que fuera capaz de dejar
a su mujer, la verdad… Y me extraña. Le conozco y no es precisamente una
persona valiente para afrontar este tipo de decisiones. ¡Y con esas pintas!
Seguro que lleva horas llorando. De todas formas, estoy yendo muy rápido…. Es
posible que se reconcilie con su mujer. Por su cara yo diría que está hecho
polvo, seguro que la sigue queriendo muchísimo. ¿Y los niños? lo va a pasar mal
sin ellos, tendría que replanteárselo detenidamente. Lo hablaré con él esta
noche. Tiene que darle otra oportunidad a su matrimonio.
Voy a
la nevera a picar algo, con tanto sofoco, me ha entrado hambre. ¡Ostias, el
cenicero! se me ha caído encima de la alfombra, joder. Justo cuando Eva sale
del dormitorio. Qué raro, sigue con el albornoz. Me mira y mira el cenicero caído
sobre la alfombra.
Hola Su:
ResponderEliminarAcabo de llegar a tu blog, he leido alguno de tus textos y me han encantado...enhorabuena!!
Si quieres conocerme, te animo a que me visites en mi blog http://creciendocondavid.blogspot.com/
Te leeré siempre que pueda!
Hola Susana soy compañera de Moni, me encanta como escribes, te voy a promocionar en mi blog que aunque alli se suele hablar de GH tambien les gusta leer.
ResponderEliminar